PEBdE, Número VEINTIOCHO, octubre-diciembre 1995
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La cita, JAIME GIL DE BIEDMA "Por lo visto" ATENCION Yolanda Westphalen(Cajamarca, PERU, 1925) La casa se abre... Alfonso Larrahona Kasten (Valparaíso, CHILE, 1932) MESTER DE HECHICERIA AL HACER EL ARQUEO RENOVACION AUTOPERDON DE VUELTA DE MI ERRANCIA... PREGUNTAS PAGUE NO IMPORTA QUE YO MUERA ESCRIBIR Y SENTIR HACIA LA MUERTE NADIE DESCUBRIRA PORQUE SOÑE CINCUENTA AÑOS DESPUES SUPERO INVENCIONES MI SUBSTANCIA VENGO DEL SUEÑO ME MUERO María Luisa Lazzaro (Caracas, VENEZUELA, 1950) Soy una partícula ínfima... Jaime Martínez Salguero (Sucre, BOLIVIA, 1936) AL PADRE DE LA LUZ FLORIDA IMPROMPTU Juana C. Cascardo (Salto, Buenos Aires, ARGENTINA, 1943) Para Alfi de su hermana Yeni... Alvaro Aguirre Castaño (Sevilla Valle, COLOMBIA, 1963) EL ABUELO HE VENIDO CONSTRUYENDO SUEÑOS Por lo visto es posible declararse hombre. Por lo visto es posible decir no. De una vez y en la calle, de una vez, por todos y por todas las veces en que no pudimos. Importa por lo visto el hecho de estar vivo. Importa por lo visto que hasta la injusta fuerza necesite, suponga nuestras vidas, esos actos mínimos a diario cumplidos en la calle por todos. Y será preciso no olvidar la lección: saber, a cada instante, que en el gesto que hacemos hay un arma escondida, saber que estamos vivos aún. Y que la vida todavía es posible, por lo visto. "Por lo visto" JAIME GIL DE BIEDMA (España, 1929-1990) En el fondo, no somos tan distintos. Nos inculcaron diferencias que no existen, hoy lo sabemos. Nos dijeron a cada cual la versión más conveniente de la historia. Nos convirtieron en enemigos, en rivales, en sujetos apartados, en extranjeros en nuestra propia tierra. Nos inventaron líneas y las llamaron fronteras, nos inventaron guerras y nos matamos. Muchos crecimos temiendo o despreciando a los vecinos, "son malos o cobardes" nos decían y el miedo o el coraje nos colmaron. Cómo íbamos a saber de los grandes corazones que de sur a norte de los Andes cobijaban iguales sentimientos, iguales inquietudes y ansiedades. Pero al fin sonó el clarín del nuevo día, al fin la poesía se lanza a la mayor de sus jornadas, al fin serán arriadas las banderas de lo injusto y el fruto nuevo de este viejo árbol será un mañana inmenso donde todos los hombres de la tierra nos uniremos en un abrazo verdadero. Eso será mañana. Hoy estamos matando la miseria, hoy estamos peleando por los hijos, hoy estamos creando primaveras, hoy hacemos senderos y caminos a fuerza de querer y de poemas... YOLANDA WESTPHALEN (Cajamarca, PERU, 1925) Una de las voces femeninas más importantes del Perú. Poeta, filósofa, ensayista y crítica literaria. Actualmente se dedica a la investigación y a la creación poética. Colabora con sus artículos en el diario "El Comercio" de Lima. Ha publicado, entre otros libros de poesía, «Palabra Fugitiva» (1964), «Objetos Enajenados» (1971) y «Antología Poética y Ojos en Ceguera Capturados» (1989). El poema que presentamos es un inédito. La casa se abre... La casa se abre a la cuchillada del silencio. Las voces se aglutinan en mi garganta. ¿en dónde la sombra araña mi cuerpo? En la imaginación hecha distancia se perenniza el vulnerable peso de mi escritura a ciegas. La casa vive su derrota ante el flamígero ulular del viento. Mi escritura se descuartiza en palabras rotas que se incrustan en las paredes de la casa como fragmentos de leños oscurecidos al rojo vivo que destrozan la verticalidad de sus muros e instauran el inestable equilibrio de una nota de jazz en frenética percusión adormecida. ALFONSO LARROHONA KÄSTEN (Valparaíso, CHILE, 1932) Profesor Universitario. Director de la revista «Correo de la Poesía». Ha publicado diecisiete libros, los más recientes son «Pre-Textos» (1992), «Jardín de Extravagancia» (1993), «Resultado de Alquimias» (1994) y «Mester de Hechicería» (1995), del que hemos extraído los sonetos presentados. MESTER DE HECHICERIA Dedicado a la alquimia, me extravío por palabras con rápidos y lagos, repito invocaciones que los magos crearon como gotas de rocío. A convertirme en luz me desafío, en verbo transparente, en el imago del primer hechicero cuando vago orbitando los astros del estío. Con arcanas presencias delibero, entonces levitando me libero de mi esqueleto y vuelvo a ser un sueño. Mi lenguaje es la linfa misteriosa que bautiza la vida y cada cosa aroma como un sol en su despeño. AL HACER EL ARQUEO (a José María Lopera, España) Huyo de mí. Me fugo de mí mismo, me escurro de esta sed devoradora, de mi casa de vidrio, trinadora, para caer de bruces en mi abismo. Si no escapo de mí siento un gran sismo recorrer mi palabra que colora: mi tránsito, mi rosa vencedora, este vagar que es todo un exorcismo. Reniego de este oficio de cometa en órbita de luces, al poeta que me conmina a reescribir mi historia. Porque es juego la vida que sostengo y, al hacer el arqueo, lo que tengo es un libro con voces ilusorias. RENOVACION (a Anagilda Garrástegui, Puerto Rico) Renovar la mirada, ver ahora más allá de la muerte y su guarida, más allá de la patria conmovida donde el alma se vierte y atesora. Renovar la palabra salvadora más allá de la nota sostenida, más allá donde el verbo azul anida y se aprende una lengua trinadora. Renovar la emoción y complacerse con la mínima lumbre, conocerse en cada verso escrito, en cada rosa. Renovar la pasión hasta encontrarse en medio del incendio para darse como el agua que corre melodiosa. AUTOPERDON (a Adriana Merino, España) Me perdono esta sed siempre creciente que me dona esta añil desesperanza y esta larga impaciencia que no alcanza para hacerme del mundo independiente. Me perdono esta música impaciente por años destinados a labranza, preparando una siembra sin tardanza, esta antigua balada por simiente. Me perdono también esta escritura, sueño de fantasías y ternura que a cambio de sonrisas: canto y dono. Me perdono el haber soñado tanto en medio del amor o del quebranto. De asonar una vida: me perdono. DE VUELTA DE MI ERRANCIA... (a Antonio de Undurraga, Chile) De vuelta de mi errancia me decido a repasar recuerdos ya muy vagos mientras busco en mis sueños y me embriago con el vino incoloro del olvido. Me asomo a mi atalaya preferido, como un barco sin lumbre, como un mago que perdiese la vida. Me deshago del ansia de llorar lo que he perdido. Empiezo a transitar calladamente por palabras dormidas en mi mente hasta sentir su música despierta. Descubro que nací de alguna ola sin patria, sin riquezas, sin aureola, con esta herida eternamente abierta. PREGUNTAS (a Carmen Castillo (+), Chile) ¿Quién soy? ¿Qué me produce el sangramiento constante de palabras y delirios? y en vez de corazón ¿por qué este lirio que me deshoja en cada parlamento? ¿Y qué será este largo alumbramiento a que estoy sometido? Soy el cirio que oficia de verdugo en su martirio esperando su fin sin un lamento. ¿Cuál es mi rostro azul, definitivo, que no me reconozco? En el espejo otro sonríe en mi lugar o llora. ¿Y cuál será mi voz? ¿Para qué vivo? Mi nombre urdí y ahora lo destejo. Es mi oficio, Señor, hora tras hora. PAGUE (a Carlos Baos Galán, España) Pero encontré en mí mismo una vertiente para decir lo que la mano escribe, para decir lo que la sangre inscribe, para decir lo que la carne miente. Busco mi corazón entre la gente. Porque me di, mi torpe ausencia exhibe lo que el mundo inclemente le prohíbe enarbolar: su enseña transparente. Pagué con mi palabra haber vivido al borde casi mismo del olvido, así pagué soñando a mi manera. Pagué por este juego de abalorios para ver si al final, en mi velorio, acude Dios a darme cuanto quiera. NO IMPORTA QUE YO MUERA No importa que yo muera. No hay cuidado. Tántas veces he muerto, tántas veces olvidé que vivía a son de preces, por un ángel de fuego acorralado. No importa que la muerte en mi costado grabe sus iniciales. Acontece que cada tarde mía que fenece regreso como un Dios enajenado. Así no me doy cuenta si me obligo a mentir este rostro, si me ligo a la estrella profunda que me crea. Vivo esta algarabía de morirme y no sé si alegrarme o maldecirme por este fabular que me recrea. ESCRIBIR Y SENTIR (a José Roberto Cea, El Salvador) Aún espero escribir como las olas componen su canción sobre la arena, como se graba el mar en la serena espiral de las muertas caracolas. Espero dar a luz la barcarola que navega en mi sangre y que resuena mil años acunándome la pena de esta mudez que va a extinguirse sola. Escribir y sentir que por mí vaga un fantasma de aromas y me embriaga hasta creer que estoy creando un sueño. Y escribir con palabras trasegadas por un Dios en mi sangre, en la invernada, y mentirme otra vez que soy su dueño. HACIA LA MUERTE Era la infancia entonces mi alegría, navidad permanente donde andaba mi corazón, la música le daba una rosa de sueño y fantasía. Después la juventud nos dirigía a una tierra de sol, nos cautivaba con su espiga de amor, nos asomaba a una tierra de luz y poesía. Y luego, a medio día, el pleno goce, cuando la piel se ufana y reconoce tiempos de plenitud, de poseerte. Por el atardecer nos asilamos en nosotros, las sombras evitamos... Nos vamos deslizando hacia la muerte. NADIE DESCUBRIRA Nadie descubrirá de dónde vengo, ni yo que desde siempre he pretendido saberlo, ni una pista he conseguido. Es un karma inflexible que sostengo. Soy feliz en mi búsqueda pues tengo trabajo inexcusable y encendido mi fanal en la proa, suspendido, para saber qué pájaros contengo. Nadie conocerá mi procedencia ni la razón de ser de esta existencia con derrumbes internos, desvelada. Ni yo he de saber nunca lo que busco: si es Dios quien me conduce o si conduzco esta nave en que voy hacia la nada. PORQUE SOÑE (a Marosa Di Giogio Médisis, Uruguay) Porque soñé tengo ganado el cielo. Porque soñé dormido, hasta despierto, he podido escribir mi desconcierto transitando las calles del desvelo. Mi poemar ha sido mi consuelo si no hubiera cantado hubiese muerto, me habría convertido en un desierto: sin luces, sin aromas y sin vuelos. Esta lírica estancia me hace vivo, es el único reino que concibo para gozar mi libertad completa. Porque soñé los mundos que he cantado me siento por demás gratificado con este duro oficio de poeta. CINCUENTA AÑOS DESPUES (a mi madre, María Kästen de Larrahona) Cincuenta años después volví a la casa de infancia donde nadie me esperaba, no estaban mis hermanos, ya no estaban mis padres. En verdad el tiempo pasa... Cincuenta años después ninguna brasa resta de nuestro fuego. Deseaba reencontrarme con todos, anhelaba besarles otra vez. Pero la casa... no era la misma: el rostro le cambiaron, las rosas de la madre se trocaron en un danzar de blancas mariposas. No era la misma. No existía nada: latidos ni canciones tan amadas... En medio siglo pasan tantas cosas. SUPERO Supero la pequeña ambivalencia de ser poeta a veces, luego mago, en un país que invento, donde vago sin parientes, sin voz, sin descendencia... Supero este trayecto. Mi experiencia dice que soy un sitio de rezago en donde lentamente me deshago de mi carne, mis huesos y mi ciencia. Supero lo implacable del destino, le tuerzo el cuello al mundo, me empecino en superar que soy un sueño, acaso... Supero, por demás, esta avería desangrándome a diario la alegría que me allega la muerte paso a paso. INVENCIONES (a Fredo Arias de la Canal, México) Para existir hay que inventarse un mundo, alimentarse sólo de invenciones, eliminar ocultos nubarrones y morar solamente en lo profundo. Para existir mis sueños yo confundo con la naturaleza, las versiones más cercanas al fiel de mis visiones. Para existir demencias yo difundo. Paladeo los mitos, los convierto en episodios lúcidos. Despierto sólo en países siderales donde amar es nuestra única divisa, donde lo más sagrado se improvisa, donde sólo la dicha te responde. MI SUBSTANCIA (a José y Alicia Oxholm, Puerto Rico) Al parecer no tengo escapatoria, vivo dentro de mí en un largo exilio, como si me impusieran un idilio con un alma que liba en otra noria. Me moriré de mí. Tan sólo escoria restará de esta luz, porque mi cirio se extingue como un sol en su delirio como una singular jaculatoria. Al parecer, es esta mi sentencia: cantar eternamente, sin clemencia, como el grillo que acaba iluminado. Al parecer, yo soy mi desafío y esa barca que va por dentro mío me conduce hacia el nunca, desterrado. VENGO DEL SUEÑO (a Marco Antonio Corcuera, Perú) Vengo del sueño. Me dirijo al sueño. Un eterno retorno me concita al camino de siempre, me recita las palabras azules que ahora enseño. En el sueño me encuentro, me despeño en el abismo que mi sangre imita para llegar dormido a la infinita soledad donde creo ser mi dueño. Vengo del sueño, desde un Dios futuro. Traigo mi corazón pleno, maduro y limita mi voz con el desvelo... Vengo del sueño. Al sueño me dirijo y creo ser feliz... Se me bendijo con este oficio que es mi propio cielo. ME MUERO (a Oscar Abel Ligaluppi, Argentina) Me muero solamente de mí mismo, de feliz, de dolor, de solitario, de enamorado, de crepusculario, de saborear mi sed, mi propio abismo. Me muero de pasión, jamás el mismo, de plenitud enfermo, sin salario, sin estación, con este epistolario, me muero como un Dios, de servilismo. Y me muero quizás de tanta vida, de escribir desde el fondo de mi herida, de sangrar mientras sueño, sin motivo. Porque me muero por morir. Me muero por el placer de huir, porque prefiero soñar que en mi recreo estuve vivo. MARIA LUISA LAZZARO LOCASTO (Caracas, VENEZUELA, 1950) Profesora Titular de la Escuela de Letras de la universidad de Los Andes, Mérida, Venezuela. Tiene a su cargo el Fondo Editorial La Escarcha Azul. Ha publicado, entre otros libros, «Poemas de Agua» (1978), «Fuego de tierra» (1981), «Arbol fuerte que silba y arrasa o penúltimos boleros» (1988), «Viaje inverso, sacralización de la sal» (1985), «Habitantes de tiempo subterráneo» (1990) y «Para qué sirven los versos» (1993).
Soy una partícula ínfima...
Soy una partícula ínfima
ubicada en alguna parte del inmenso añil del universo
Algunas veces me hago gránulo notorio
que interrumpe la homogeneidad armónica del azul
Entonces mi corazón humano palpita fuerte por la separación
Pero es la hora
El instante de hacernos cuerpo para sentir
La inmensidad se hace rosa, cada vez más intenso
Nazco a un mundo algunas veces blanco,
algunas veces negro, verde, escarlata
Dentro hay una cascada transparente que hace circular el blanco
como el arcoiris antes de romperse en mil colores
El violeta sostiene en una quietud
parecida al momento en que era partícula indiferenciada
Ahora soy piedra gris
insignificante ante las maravillas del ópalo, la turquesa, el rubí
Pero libre de ser ambicionada hasta perderme
Aparentemente ruedo sin rumbo,
la memoria de aquel azul me va guiando de vuelta
Antes me detengo a contemplar los prodigios que estos mundos
engendran
Al tiempo que se va transmutando
la cálida memoria del fuego milenario que nace en las entrañas
En esos instantes los corazones se multiplican como panes
y empiezan a crecer tanto
que se hacen uno
montaña que alberga ríos, lagunas
árboles, pájaros, conejos, ardillas
también buitres y serpientes recorren las laderas buscando
ascender
Algunas veces uno que otro arbusto
se desliza erosionando una parte importante del enorme corazón
Como si fuera la manera de llorar las montañas
Sigue creciendo, esta vez hacia adentro
Se hace raíz profusa y múltiple
que se adentra al magma purificador
Se alimenta y retoma el ascenso para seguir rodando
Esta vez como semilla que crece trigo
Como luz dorada que se rehace fuego
Pan blanco blanquísimo
dorándose también
Y se hace comer suave crujiente
oloroso a levadura de los primeros tiempos
Ahora torno estrella
luz que resplandece
Es el mismo universo donde fui partícula
Regreso al azul, estrella indiferenciada
No sé cuál soy
pero sé que soy y estoy
Luz dorada, luz blanca, azul, rosa, violeta
agua, viento, fuego, tierra
Grano de tierra fértil
negra, amarilla, roja
Hilacha ardiente de fuego
Ráfaga de viento que se esparce
Gota de agua de cascada, de mar
Nube disuelta en el aire
Brasa encendida
Brasa apagada
Brasa que abrasa el fuego
Carbón antiguo
Carbón nuevo
Sonido inatrapable
Agua que se bebe límpida
Fuego que consume y se deja consumir dócil
Tierra que se hace magma
Y vuela polvo indiferenciado de la nada
Y se disuelve en el firmamento
En el agua azul del infinito azul
Paz
JAIME MARTINEZ SALGUERO (Sucre, BOLIVIA, 1936) Bioquímico, Académico de la Lengua, profesor universitario. Colabora con las revistas «Signo» y «Anales». Ha publicado los siguientes libros de poesía, «Cuando el dolor Florece» (1960), «Moradas Iridiscentes» (1984) y «Polen del Tiempo» (1990). AL PADRE DE LA LUZ FLORIDA Padre de fuego vivo que te derramas por mi piel y te incrustas en mi hueso, aquí estoy sentado en un rincón del tiempo, observando como desciende la vida sentimiento a sentimiento, sobre esta arcilla torturada por lo infinito. Dentro de mí siento como tu ojo, que es pura pasión viva, se hace luz en mi tiniebla y la redime con sonrisa tan tenue... Canora, repica dentro de mí, la mirada con que sostienes el aliento de este aliento que es columna de mi nervio y cimiento de cuanto soy. Tú eres el dulce zumbido de esta inquietante abeja que forma la miel de la tranquilidad en este panal de años despiertos que construyen mi existencia. Mas, también, Padre de la luz florida, eres el rayo que parte el núcleo de mi célula más entrañable con el ardiente fuego de tus incendiarios desdenes que acallan mi verbo y retuercen mi idea, a la hora de la duda. No comprendo, Padre de las distancias sonoras, por qué el silencio debe ser el partero de las verdades... IMPROMPTU A veces, el peregrino nos hace escuchar el repique del amor que se levanta de la húmeda entraña de la tierra como perfume del suspiro de Dios y satura al pétalo del aire que se mece en el pecíolo de la luz para recordarnos que somos aroma de sol encarnado. A veces, las voces de la tarde resuenan en el viento con palabras que se han desprendido de la hoja suelta, de aquella que flota en el aire hablándonos de adioses con verbos transparentes que nos llegan a la médula de la existencia, y nos suspenden en una cálida brisa que nos llama desde otro mundo. JUANA C. CASCARDO (Salto, Buenos Aires, ARGENTINA, 1943) Poeta, novelista, ensayista. Tiene una gran variedad de publicaciones. Ha editado los siguientes libros de poesía: «Voces de mi Silencio» (1977), «Sonar de Lluvia» (1980), «Caminemos... Poemas para acompañarte» (1982), «Amor y Rosas» (1987), «Tras los opacos cristales del otoño» (1989), «El Equilibrio Utópico» (1989) y «A Flor de Piel». El poema presentado ha sido solamente publicado en separata. Para Alfi de su hermana Yeni En recuerdo de su memoria Somos tiempo. Sí. Un tiempo de sueño, De materia Y Recuerdo... ...Te recuerdo en los juegos De nuestra infancia tierna. Cuando juntos trepábamos A los viejos árboles Compitiendo siempre Por la rama más alta; Creyendo ser pluma Soñando ser pájaro... ...Te recuerdo corriendo por el camino del Monte Junto a mí, Una carrera. Tú montando el petiso Y yo la brava yegua; (La bandida, la llamábamos Por saltar las cercas) Desesperados ambos por llegar a la meta. Porque ninguno de los dos Aceptaba la derrota en nada... ...Te recuerdo buscando nidos conmigo y con Griselda De los distintos pájaros. Vigilando los pichones Hasta que tuviesen alas. Entonces, en un descuido de la madre Los hurtábamos. Y pretendíamos criarlos en casa. Pero, lo que en general pasaba, Era que nos olvidábamos De la ubicación de cada nido Y por eso, los pichones, se nos volaban... ...Te recuerdo levantándote Cada vez más temprano; (Para ganarme a mí) Y encendiendo el fuego en la cocina de leña, en SALTO; Poniendo pan a tostar Y la pava Para tomar unos mates Con olor a humo Envuelto en un poncho O en una vieja manta... ...Te recuerdo usando anteojos redondos Que se te resbalaban Y limpiando con tus puños de lana Las velas de tu nariz Que goteaba en invierno, Cuando te levantabas; Y escuchando Tras la puerta cerrada Las conversaciones de tus hermanas; Que se sentían mayores Y que no confiaban al hermano Temas de mujeres que se desarrollaban... ...Te recuerdo disfrazado Tú eras el gordo Y yo, era el flaco. Te ponías sobre el vientre Una almohada. Y yo, respiraba hondo, Hundiendo mi panza. Esa representación la hacíamos Ante un nutrido público De niños del barrio Que se reían a gusto; Que lloraban de felicidad Con nuestras ocurrencias sanas... ...Te recuerdo saltando De un tapial a otro Como a un metro y medio De distancia; Y corriendo luego Para llegar al árbol (El acacio, que con sus espinas nos lastimaba) Del que pasabas al techo En un solo movimiento De tus piernas largas... ...Te recuerdo escondido en el ropero De la pieza nuestra Detrás de todos los tapados O tirándonos tu almohada A la hora de la siesta O a la noche, Antes de acostarnos... ...Te recuerdo luego Ya más grande. Asistiendo al Colegio Secundario Con tu saco azul con dos coderas Que siempre te quedaba corto De mangas; Porque tú te estirabas y te estirabas... No aceptabas mis explicaciones Porque no tenías paciencia Para escucharlas. Entonces creía que era yo La que no me brindaba Y sin embargo, eras tú Quien se rebelaba Porque en el fondo Deseabas entender por ti mismo, Sin influencias de nadie. ...Te recuerdo yendo A la fiesta de fin de año Con el cabello cortado por mis manos Por no perder tiempo en la peluquería, decías: «que eso no era importante»... ...Te recuerdo rodeado de amigos Tomando mate en la cocina Y estudiando O, haciendo, como que estudiabas. De buen humor y con el chiste pronto. Y haciéndote mimar por Nanie. ...Te recuerdo también ofuscado; Cuando pretendías cosas Que ninguno te daba. Encolerizado golpeabas la puerta de la calle Y te marchabas, Por un rato... Cuando regresabas Ya todo se te había olvidado Y ponías cara de Santo Para que todos te perdonáramos... Un tiempo de ilusión En la mente que espera. Un tiempo de realidad Entre cosas y seres, Y un tiempo en la noche De quien se desvela. ...Te recuerdo ya hombre Brindándote de lleno al trabajo Realizando sueños Dejando tu imaginación en cada obra Entregándote todo A los seres que amabas Con el calor de niño, Con amor de padre. ...Te recuerdo luchador incansable. Con esa luz de confianza En las pupilas; Con el optimismo en tu voz Con la ilusión de ser útil a la gente Que te rodeaba. ...Te recuerdo en movimiento Llenando Con tu palabra simple Con tu presencia Con tu gesto espontáneo El ambiente, las paredes, El aire que aspirabas. ...Te recuerdo conversando Y jugando con mis hijos Que ya no tienen padre; Y con tu hijo, Que prendido de tu pantalón Te seguía a todas partes; Y compartiendo con Graciela las horas que tu incesante actividad Te dejaba. ...Te recuerdo estático Sumergido en el silencio De la muerte. Esa muerte que tú desafiabas A cada instante. Descansando de una vida Vivida con intensidad de trueno, Con velocidad de astro... Somos tiempo. Futuro, presente y pasado. Y somos siempre, Porque el tiempo nos conserva. ALVARO AGUIRRE CASTAÑO (Sevilla Valle, COLOMBIA, 1963) Co-fundador de la revista «Juventud Santanderina», director de la revista «Juventud». Ha publicado el libro «El hombre no Sabe Nada» y tiene en preparación «Y la Guerra para qué» y «Cultivadores de la Poesía». Actualmente estudia la licenciatura en español y Literatura en la Universidad del Quindio de Armenia con sede en Sevilla Valle en la UNITEPS. EL ABUELO El abuelo hoy quiso contarme algo el abuelo de las guerras y la paz, enseñarme con un cuento lo que fue su infancia y su soñar. El abuelo tiene de las noches el negro, de los días los silencios y susurros, y en su árida frente las arrugas y el sudor. Tiene los cabellos claros y en sus ojos la tristeza de un amor que desde niño, lo guarda melancólico y sereno en el sótano de su corazón. Como hombre, un señor; como niño un travieso, ermitaño y soñador. El abuelo ¡Cuántas cosas sabe! es un océano con tormentas de sabiduría y sereno en el amor. El abuelo es una canción que fluye con ritmo acompasado que late a fuerza de tumbos y vaivenes enunciando la razón. Su edad es marcante como el calendario de los siglos. Es un día lleno de humo y batalla en un mundo de luchas y tropiezos de bellos horizontes y lejanos ecos. Abuelo, la piedra que te nombra se ha ido con mis lágrimas como se van las sombras escritas en mis páginas. El abuelo, es una sombra que el mundo va cubriendo. HE VENIDO CONSTRUYENDO SUEÑOS Con pedazos de madera, Con pedazos de adobe He venido construyendo sueños Con mis manos toscas y duras He venido construyéndolos con mi propio cansancio Los he venido construyendo con paciencia y sapiencia de mis semejantes He venido construyendo sueños a empujones he venido construyendo sueños mientras miro y siento pasar entre tumbos y vaivenes esta guerra, esta lucha que no se va... He venido construyendo sueños tan despacio que ahora vivo en la realidad He venido construyendo sueños en un mundo que aguanta todo en un mundo que revienta por la paz. |