PEBdE, Número VEINTIUNO, enero 1995
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La cita, JULIO RAMON RIBEYRO «Prosas Apátridas» ATENCION Julio Brugis Helfgott (Lima, 1975) GALOPANDO GATA SALVAJE ENERGIZANDOME NI EN LA VIDA NI EN LA MUERTE MUERTE EN EL PANTANO Cecilia Wong Ponce (Lima, 1970) Y el tiempo transcurre... Dichosa mujer... Me esconderé, no me verán... Me despido de ti... Buscando objetos seductores, apegos materiales... Fui la hoja seca... Esta noche... El advenimiento de un niño a un hogar es como la irrupción de los bárbaros en el viejo imperio romano. Mi hijo ha destrozado en veinte meses de vida todos los signos exteriores y ostentatorios de nuestra cultura doméstica: la estatuilla de porcelana que heredé de mi padre, reproducciones de esculturas famosas, ceniceros raros hurtados con tanta astucia en restaurantes, copas de cristal encargadas a Polonia, libros con grabados preciosos, el tocadiscos portátil, etc. El niño se siente frente a estos objetos, cuya utilidad desconoce, como un bárbaro frente a los productos enigmáticos de una civilización que no es la suya. Y como a pesar de su ignorancia y su sinrazón, él representa la fuerza, la supervivencia, es decir, el porvenir, los destruye. Destruye los signos de una cultura ya para él caduca porque sabe que podrá remplazarlos, desde que él encarna, potencialmente, una nueva cultura. JULIO RAMON RIBEYRO Todos los días alguien muere y nace alguien, eso no es novedad; lo importante es que esa muerte sirva de abono a la vida que comienza, lo importante es que la permanencia de nuestra especie tenga algún sentido. Si se vive por vivir, entonces, no se vive, se malvive, se malgasta una existencia. Al hombre que bordea los años en que morir es casi una rutina tendría que preguntársele: "¿y tú, qué nos dejas...?". No se crea que pretendemos que todos escriban la obra inmortal o descubran alguna maravilla aún desconocida, nada más lejos de nosotros. Cuando nos preguntamos qué nos deja la generación anterior nos preguntamos qué tanto hicieron los hombres de ese tiempo porque nosotros, hombres de hoy, sigamos en la lucha. Y hablamos de lo de todos los días, del saludo en las mañanas, de la sonrisa a tiempo, de la buena costumbre de vivir al ritmo de nuestra conciencia y no al ritmo de los mercenarios; nos referimos al gesto amable, a la caricia, a la mano tendida con audacia sin importar que al otro no le importe, al caminar cantando en la tormenta, al perseverar en la desgracia, al no buscar el cuánto, el dividendo, al darse por amor aunque te digan que llegaste a destiempo. Unos cuantos hombres redimen toda una generación, probablemente no serán los más célebres, pero serán, a no dudarlo, los que permanezcan en la conciencia colectiva de la gente, los que harán que valga la existencia, que todo el cabalgar no sea en vano, los que le darán a nuestra poesía, razón, coraje, aliento y entusiasmo. JULIO BRUJIS HELFGOTT (Lima, 1975) Estudió en el colegio León Pinelo, del cual se graduó en 1992, actualmente se prepara para ingresar a estudiar pintura en la Universidad Católica. Todos los poemas que presentamos son inéditos.
GALOPANDO Galopa caballo negro Galopa con fuerza y furia Con rabia, tristeza y alegría Por las nubes del destino A través de las tormentas que detienen tu camino Cruza el río de sangre que fluye por las venas de tu cuerpo No te hundas en el mar de penas del pasado Sigue la senda del futuro Que la luz blanca siga tu camino Descansa caballo blanco Llegaste a tu destino. GATA SALVAJE Cuello erguido de flamenco ojos de gato hermosos brillan en las sombras de su propio cuerpo negro al filo de su suave y fría carne blanca de su piel de terciopelo de sus cabellos de oro blanco y esas curvas infinitas perfectas en su belleza inmensas en su grandeza matan a mis ojos rojos saturados de tanta falta ansiosos por tocar el filo de esas curvas por tocar el fuego de ese frío cuerpo. ENERGIZANDOME Soy sólo energía soy un rayo de luz rompiendo el vidrio del silencio soy una montaña de hierba azul galopando sobre las lomas blancas del cuerpo de una mujer desnuda soy todos los hombres malos juntos pero no soy sus malos pensamientos sino los peores bien seleccionados soy el sabor a pucho y sobre todo esa sensación de aspereza en mi garganta soy el mal aliento de un perro muerto el atropellado por la moto que vestía como el viento soy ese sabor tan amargo tratando de ser más dulce más agridulce y sobre todo ácido cada vez más ácido más fuerte porque soy lo que verdaderamente quiero ser y no es lo mismo de lo que realmente soy porque cada vez soy menos ser y más nada cada vez soy menos denso y floto en viento y soplo humo blanco y escupo flema negra porque soy sólo letras soy pensamientos hechos materia y mientras menos sustancia viva soy más vivo me siento mientras más energía tengo más disfruto mi partida y a la muerte en toda su viveza. NI EN LA VIDA NI EN LA MUERTE Seguiré derramando sangre por indiferencia seguiré dando mi vida por una esperanza perdida por una mirada imposible y aunque durante toda esta eternidad sólo hayas echado sal a mis heridas sin saber porqué me haré pedazos al enterarme de tu muerte y lloraré hasta secar mi alma y lleno de rabia desesperada como loco enfermo en busca de sufrimiento cavaré sobre tu tumba para ver por una vez más tu cuerpo y lo abrazaré con fuerza hasta por siempre y dejaré que la lluvia junto con el lodo y el viento entierren nuestros cuerpos y siendo testigo de mi muerte seguiré llorando por alguien que no me dio nunca nada ni en la vida ni en la muerte. MUERTE EN EL PANTANO Se escucha el soplar del viento esta fría noche para de llover se acaba la tormenta ya ni los rayos iluminan el pantano ya uno más ha caído la sangre del guerrero se mezcla con la lluvia y con el lodo se escucha el último suspiro una mano cae sobre ese charco se acaba la tormenta ya todo ha terminado comienza a escucharse el eco del canto de los lobos el rezo de los sacerdotes del desierto y la luna tan grande en su belleza y estos perros salvajes siguen cantando y estos perros soldados siguen peleando de entre las montañas se escucha el galopar de los caballos negros la carroza de la muerte ha llegado y abriendo paso de entre las ramas secas a través de la más espesa neblina aparece el amo del pantano ese ser extraño que viste de encapuchado el que lleva una hoz de plata en la mano derecha y una rosa negra en la izquierda el ser que recoge las almas buenas del verde bosque y las almas malas del desierto el que navega en una barca vieja por el lago de aguas negras el que camina sin mover sus pies el que avanza sin dar un solo paso el mismo que nos hace gritar en silencio porque al darnos cuenta de su presencia es cuando todo ha terminado cuando nuestra mano fuerte cae sobre ese charco. CECILIA WONG PONCE (Lima, 1970) Terminó sus estudios escolares en el colegio Juan XXIII. Siguió la carrera de Administración Turística en CENFOTUR. Realizó estudios de filosofía oriental en la Asociación Mundial HASTINAPURA. Es aficionada a la astronomía. Actualmente se prepara para ingresar a la Universidad Católica a estudiar Psicología. Escribe desde 1987 y los poemas que presentamos pertenecen al primer poemario que pretende publicar.
Y el tiempo transcurre
Y el tiempo transcurre,
yo aquí...observando
la masa, el mundo,
que siente...que pasa
El hambre, la muerte,
la guerra y mis manos
mis dioses, mis días
de vida tranquila
...y el tiempo que pasa,
los hombres, sus vidas,
sus mentes, sus iras,
sus dioses, sus días
Tu voz, tus recuerdos,
tus manos...tus besos,
...historias que pasan
causando tormentos
Dichosa mujer
Dichosa mujer
que decidiste seguir
la senda de las flores
dejando a tiempo
a tus dioses ancianos
Mira el firmamento que se abre
dorado ante tus ojos
...de juventud
...de inquietud
Fugaz alma entre muchas
renaces a la vida
Renaces al amanecer de un día
que se volverá eterno
de tan dichoso aliento
que te prodigan
tus dioses...secretos
Me esconderé, no me verán
Me esconderé, no me verán;
o moriré, muy silenciosa,
por la ventana...
con una soga... o en la playa, bajo una ola
... y seré feliz, estaré dichosa
Me iré muy lejos, donde no escuche
cadenas arrastrar
me iré muy lejos donde no mire
vidas malgastar
Me voy sola, me voy feliz
talvez regrese, pero volveré a partir
Me despido de ti
Me despido de ti
...en silencio,
contrayendo mis pétalos marchitos,
dejando caer la última gota del rocío
que cubrió mi rostro
hace ya algún tiempo
y seguiré la senda del viento
y del canto que nace
nuevo en mi corazón
Revestiré de sedas las sombras
del pasado,
para acariciar los días futuros
llenos de vida,
para ver llegar la vida
llena de dicha
Me despido de ti
...en silencio,
elevando mis espinas al sol,
esperanzada en que se quemen,
se calcinen,
para ver crecer libremente
nuevos pétalos de amor
Buscando objetos seductores, apegos materiales
Buscando objetos seductores, apegos materiales
y banalidades,
marchaba con vocación de esclava
hacia un mundo de ilusiones;
temblé de temor porque los quería,
mas sabía de mi error... pero los quería.
Sabio y erguido en mi camino
un árbol grandioso encontré,
sátvico, uno con el cosmos,
que no deseaba
que no era esclavo
que no temía ni erraba
su finalidad era él mismo.
De tanto andar
a sus pies me dormí
y sobre la hierba fresca escuché una voz
melancólica que hablaba... sus deseos
... sus anhelos
... sus sueños
... su vocación de esclavo
... su vocación de árbol
y estremecidos comenzamos a llorar
impotentes y contradecidos
impotentes y desconsolados
Desperté en llanto y llovía
mas no me mojé protegida
por las ramas copiosas del grandioso árbol
que hacia el cielo se erguía
tranquilo y feliz
Fui la hoja seca
Fui la hoja seca,
que a tu espera... no pudo ya más
y que voló sin saber, por ser ligera
y que voló sin querer, por ser de nadie
y con nuevos vientos, nuevos soplos
a lejanos lugares llegó.
Me transformé en savia
me transformé en tierra
y soy alimento de quien aguarda
un amanecer con ramas nuevas
De hojas que den sombra
a quien agotado de la vida
busque algo que lo alivie
De hojas que no vuelen sin saber
que existe alguien por quien
vale la pena aguardar
y no volar,
ansiosa por tocar la tierra...
que la repose, que la refugie.
Esta noche
Esta noche
sólo escucharé mis cantos
mirando las estrellas
bajo el umbral de mi ventana
Permitiré que el suave viento
me lleve volando
a mis sueños más profundos
...los de niña...
...los de siempre...
y no despertaré sino al amanecer,
con el sol extendiendo sus brazos
iluminando el oscuro cielo
inundando el aire con cálido aliento
y yo sentiré que el mundo
aún es bueno
que los pajaritos en sus nidos
uno a uno irán cantando
uno a uno saldrán volando
a recorrer el lindo día
que empezará a nacer
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