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Impreso en Lima-Perú, en octubre de 1998
Tiraje: 300 ejemplares
Hecho el depósito legal en la
Biblioteca Nacional del Perú
I.S.B.N. Nº9972-682-01-5
a Luis Felipe Mejía Lizarzaburu,
mi Padre.
a Meche,
primera entre tantas,
única entre todas.
Pues conviene resignarse,
Resignémonos en prosa;
Mas en verso, combatamos
por la azucena y la rosa.
Manuel González-Prada
i
Larga es la hora del llanto
Invoco tu nombre, padre, en la última decada
estremecido el corazón en sus raíces más profundas
por este duro ejercicio de lobos...
Pedro Mardones Barrientos
Yo, tú, él, nosotros, mi familia: el mundo
Saber el fuego
a Mario Bragagnini
Cuando el abuelo todo fue distinto
con él murió el bastón -el pie cansado-
fue el derrumbe de un árbol deshojado
-la solución ritual del laberinto-.
Ahora sentimos mucho más los muertos
porque vimos arder sus caracolas
y hoy de tumbo en tumbo con las olas
son arrastrados -huéspedes inciertos-.
Lloramos por los hombres que se han ido
sin la simple ilusión del hasta luego.
Vamos en rumbo de saber el fuego
y la sombra y el tiempo y el olvido.
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Larga es la hora del llanto
a Carlos Aránguiz
Larga es la hora del llanto
larga la celeste rutina del encuentro.
Nadie tiene palabras que salven del olvido
todo se irá borrando con el tiempo.
En cada primavera te crecerán distancias
y una tarde sin nombre conocerás el miedo.
La saliva se amarga con los años
nunca es dulce la fruta en el invierno.
¿Dónde perdimos el mandil del hijo
y empezamos el Círculo de nuevo?
Larga es la hora del llanto
largo el desencuentro.
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ii
Para atrapar una Luciérnaga amarilla
Para atrapar una Luciérnaga amarilla,
sólo necesito descifrar tu nombre;
la eternidad es tiempo de los dioses,
sólo tus instantes me iluminan...
Siempre hacia el Sur
1.
Siempre hacia el Sur estuvo la riqueza
la esperanza del hombre y su avaricia
su tentación su espejo su codicia
su momento ritual y su bajeza.
Siempre hacia el Sur estuvo la pureza
la célebre estación de tu primicia
tu fábula de sal y tu caricia
tu semilla fecunda y tu certeza.
Al Sur está la siembra que te falta
al Sur está el momento y el instante
al Sur la inmensa duda que te asalta.
Al Sur espera cómplice y brillante
la inmensa Cruz del Sur -la luz más alta-
tu signo tu respuesta tu levante.
2.
Hay en el comedor sueños perdidos
en la cocina hay hambre y en la sala
una alfombra que piensa y que resbala
en el gran carrusel de los vestidos.
Empiezo por los techos abatidos
por la blanca pared que me acorrala
por el ardiente suelo que me jala
al corredor sin fin de tus sentidos.
Hay una luz inmensa si me esperas
navego por tu sed si me acompañas
en mi cuerpo germinan tus fronteras.
Empiezo a deshacer mis telarañas
empiezo a cabalgar en tus riberas
empiezo a sonreír cuando me extrañas.
3.
Construyo un puente para tu venida
en el agua infinita de la espera
en el solo rincón donde la fiera
está de tanta flor como dormida.
Camino entre mis llagas y tu herida
piso tus nieves por salvar mi hoguera
en tus espacios busco la manera
de cosechar la fe que no se olvida.
Hay una torre un Dios un crucifijo.
Hay un alfil un mar y un bucanero.
Hay ocho tentaciones. Un cobijo.
Un martillo una espada y un herrero.
Un sabor un saber un acertijo.
Un resto de la aurora en que te quiero.
4.
Dibujo tus palabras en un lienzo
y grabo tu mirada en la memoria
escribo nuestra historia sin historia
y vuelvo una vez más hasta el comienzo.
Venzo a mi sangre y a mis ojos venzo
empeño mis tristezas y mi euforia
de tanto enamorarme de la gloria
me extravié del amor y me avergüenzo.
Se me duerme la noche a tu deriva
se me quiebran los dedos sin tus manos
sin tus labios se amarga mi saliva.
Dibujo tus espigas y tus granos
retrato tu mirada pensativa
y pinto con mis sombras en tus llanos.
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Palabras que nada dicen
Pero ésta no es una historia
sino veinte palabras
que nada dicen.
Washington Delgado
Caminante sin camino
inútil tantas fatigas
en las tiendas enemigas
no hay posada ni buen vino.
Peregrina el peregrino
el viento borra sus huellas
y las mujeres más bellas
se arrugan y se deshacen
todos mueren todos nacen
todos menos las estrellas.
Un amor hecho de amores
hecho de intentos fallidos
de sonrisas de cumplidos
de vergüenzas y temores.
Amor de negros rencores
que se aferra a tu costado
un bergantín encallado
en las arenas del miedo
un toro negro en el ruedo
un torero desarmado.
Ando buscando tu paso
sigo el rumbo de tu estela
ando soñando tu vela
incendiándome el fracaso.
Ando de muerte y ocaso
de vida y amanecer
ando queriendo crecer
desde mi niñez ausente
ando buscando tu fuente
tu camino y tu mujer.
Y nada más que la tinta
no tiene lo que le pido
ni la palabra el sonido
para marcarte distinta.
Por tu seda por mi cinta
por el sitio en que te espero
por tu mano el vertedero
donde bebe mi esperanza
porque un suspiro me alcanza
para decir que te quiero.
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Aquella que luce guantes
Y escribe siete poemas en el ala de las luciérnagas
Aquella que luce guantes de encaje nocturnal
Y las medias de seda bordadas con helechos o azucenas...
Margarita Kurt
Mano con mano hermanadas
en la eternidad del rito
labio con labio lo escrito
en tus estancias tomadas.
Dos violencias delicadas
dos palomas descubiertas
playas anchas y desiertas
simas que labra mi boca
tanto sol que me provoca
abrir mis manos abiertas.
Si la blusa se rebela
al asombro de tus pechos
si tus muslos van derechos
a la imagen y a la vela.
Si no resiste la tela
si algo quema en la garganta
si por tus formas decanta
el misterio de tu boca
si el tronco es fuente y es roca
algo brilla y se levanta.
A nadie con más respeto
he tocado y retocado
a nadie más he probado
con más unción y más quieto.
Te regalé mi secreto
bebí tu néctar divino
toqué tu fondo marino
besé tu mayor altura
y descansé en tu figura
y me sacié en tu camino.
Nada tengo pero tengo
y nadie soy pero soy.
Si de tus labios me voy
hasta tus labios me vengo.
Recordando me entretengo
con esperanza y sin fe.
Yo soy el ciego que ve
el que sabe pero calla
el que perdió la batalla
y sigue muerto de pie.
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Volver... ¿y para qué?
1.
Volver... ¿y para qué? Para morirme.
Para vestir de nuevo esta rutina.
Para comprar el último periódico
que ignora -como siempre- tu noticia.
Volver... ¿y para qué? Para quedarme.
Para sembrar migajas de alegría.
Para mezclarme lágrimas del prójimo
con las piezas más duras de mi risa.
Volver y entre mis libros y recuerdos
conversar con mi padre de la vida
conversar con la vida de mis muertos.
Volver a mi ciudad y a mi camisa
a mi vieja alameda y a mis versos
a mi niebla invencible y a mi clima.
2.
Hay distancias que nunca son distancia
hay auroras que son atardeceres
hay caricias que son como pinceles
y pinceles buscando la palabra.
Una mano dormida que en tu vientre
germina soledad mientras descansa
un verso repetido que fracasa
en los últimos días de setiembre.
Algo nace en la flor de invernadero
algo se muere en el jardín de Dios
algo naufraga sin salir del pecho.
De nuevo las cenizas y el alcohol
de nuevo somos leña para el fuego
y la historia vulgar de una canción.
3.
Sólo puedo decir que este camino
no siempre corresponde al de tu rastro
que pienso que me anulo que te extraño
que guardo con la Luna un compromiso.
Oscurece el desierto. No hay peligro.
Tu recuerdo y mi sed van de la mano.
Mi sangre y mi lugar siguen tu paso.
Eres quien eres. Soy quien nunca he sido.
Ni tiempo ni lugar para salvarse.
La frustración. La rabia. La tristeza.
Los crímenes del Sur y de la sangre.
Ni santo. Ni guerrero. Ni profeta.
Solamente un camino interminable.
Un Dios que se nos muere de vergüenza.
4.
Mi padre me enseñó que la esperanza
nos ayuda a vivir y nos levanta
nos llena de Luciérnagas el cuerpo
y disipa las nubes y el secreto.
Mi padre me enseñó que la sonrisa
ni ofende ni maltrata ni lastima
libra del llanto salva de la pena
y es bálsamo y es cura y es defensa.
Mi padre me enseñó que el Sur existe
y que la Luna llena me persigue
y que ser verdadero es lo que importa.
Mi padre me enseñó que entre la sombra
la amistad y el cariño son el fuego.
Mi padre me enseñó que amar es bueno.
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Sin embargo
Yo no puedo decir que te conozco
no tengo tu silencio ni tu frío
ni el humo que dibuja tus fantasmas
ni los ocho setiembres que repito
ni el abrazo con todo lo que sobra
ni la puerta con todo lo que abrimos
ni lo que ignora el tiempo y lo que callo
ni lo que doy sin letras cuando escribo
ni la postal ni el sello ni la carta
ni el nombre que se esconde en este libro
ni la seca ansiedad de nuestros muertos
ni la sola razón de nuestro juicio.
En nada te conozco sin embargo
estamos en el mismo laberinto
en el mismo rincón donde empezamos
y con los mismos fuegos que encendimos.
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iii
Por esos días...
Porque digo querer pero no quiero.
Porque pienso robar pero no robo.
Porque sueño abrazar y aunque te abrazo
tus brazos quedan cortos a mis sueños.
RENATO CISNEROS
Monólogo Por Una Madrugada Ritual
Ritual
Hoy todo se renueva
en el viejo ritual
de la esperanza
hoy transan mis furores
con tus ojos
hoy es rojo de nuevo
el horizonte
hoy en este monte
recupero
la piel y la miseria
de los hombres.
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Conocerte
Inventar un pecado
tentar el imposible
hacerse invisible al mundo
repoblar el desierto
emboscar a la tristeza
recordar las angustias de la infancia
seducir a la vida
encender una vela contra el viento
acariciar las formas de tu mente.
Asesinar a Dios
quemar el Cielo.
Conocerte.
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Cae la tarde
Ruge el volcán y vomitando muerte
al fuerte y al cobarde los calcina.
Son muchos los testigos
(la blusa se rebela entre tus pechos).
Cae la tarde.
Hay un halcón sangrante y moribundo
(hay un balcón donde jamás te encuentro).
Es sangre el horizonte
del monte ya no queda ni la sombra.
Cae la tarde.
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Cuestión numérica
Si Hernández te amó
Ö-1
yo te amo
Ö4
Porque de un amor
imaginario
a un amor
perfecto
no hay mucha
diferencia.
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Acaso
Hay una niña
dentro de una niña.
Hay dos mujeres
sin saberlo acaso.
Eres la sangre
bautizada en vida
la coraje pasión
el tiempo amargo.
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Más allá
No hay nada más allá
(tan sólo el remolino
y el viento de la muerte).
No esperes una mano
(están todas resecas
burladas y tendidas).
La prisa ha capturado a casi todos
(el lodo terminó con los restantes).
No sigas adelante
apestan los rincones
(allí se ha atrincherado la desgracia).
No mires el señuelo del vacío.
Regresa de una vez.
No hay nada más allá.
Te lo repito.
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Piedra y motivo
Pálida Luna
tiembla de frío
teme la noche
porque la miro.
Vaga Luciérnaga
besando el río
gastando el tiempo
de mi cariño.
Pruebo y no pruebo
sed y rocío
no tengo nombre
sol ni destino.
Campo desierto
patio baldío
nada le ofrezco
todo le pido.
Ancla y estaca
libre albedrío
dos que se atreven
por un camino.
Si tú me amparas
si yo te guío
seremos juntos
piedra y motivo.
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Juguetes de paso
Si el viento con los molinos
hace juguetes de paso
qué no pudiera conmigo
qué pudiera con mi mano.
Qué arrastrará la carreta
del tiempo amable y cansado
si por cada gota fresca
son ríos negros de llanto.
Si llego y encuentro nada
si vives de lado en lado
dónde construyo mi choza
dónde apaciento mi arado.
Dónde un rincón de la tierra
donde el amor sea un rayo
si en todas partes la sombra
pone semillas de espanto.
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Luz y muerte
Porque besar el sol es luz y muerte
porque la mar es bella -y es salvaje-
porque es inútil todo el equipaje
que traigo -de ilusiones- para verte.
Porque la soledad empuja -fuerte-
porque muerde tu sed en cada viaje
porque otros pagan -¡sombras!- el ultraje
mientras alguno ríe y se divierte.
Porque tengo la culpa -porque insisto-
porque mi rumbo es gris y verdadero
porque no hay Dios -arcángeles- ni Cristo.
Porque no soy amigo -compañero-
porque te siento mucho -porque existo-
porque me quiero -sí- porque te quiero.
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Amanecí en mis labios con tu nombre
Amanecí en mis labios con tu nombre
con tu palabra azul como alimento
con estas manos de acechanza y hombre.
Alas de sangre atravesando el viento
entre hogares marchitos y derrotas
entre burdas miserias y contento.
Aunque se quiebre el porvenir -a gotas-
aunque parezca inútil el retoño
pueden volar al sueño tus gaviotas
buscando el sol -oculto- del otoño.
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iv
Negra mariposa blanca
Eres tu propio sacerdote y tu propio tormento, el negocio perfecto del destino.
Aquí, aquí en el hoyo, la muerte razona igual que la vida, busca en la penumbra,
husmea detrás, y halla que es tan cierta y eterna como la duda.
RICARDO AYLLON
Rituales en el hoyo
Negra mariposa
Tiende sus alas
remueve el viento
trae la miseria
de tiempo en tiempo.
Tiene tejido
sobre su cuerpo
toda la historia
y este momento.
Vive de muerte
vive de miedo
tiene su nido
en el cementerio.
Sabe que viene
sabe que espero
sabe que busco
su color negro.
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Mariposa blanca
Trae armonía
lleva en sus alas
todo el misterio
de la esperanza.
Tiene una herida
tiene una hermana
tiene una lucha
que nunca acaba.
Vive en la vida
de los que avanzan
teje su nido
dentro del alma.
Sabe que espero
cada mañana
ver en mis penas
sus alas blancas.
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Matorrales y esperanzas
1.
Me busca y me tienta
la tristeza
se tiende sobre mí
como una manta
como una inmensa
mariposa blanca
como una negra
mariposa inmensa.
2.
Esta vez era la muerte
sin aviso sin voz sin concesiones
esta vez era la muerte
en el piso sin dios sin confesiones.
3.
Se acumula la rabia y de repente
todo el apuro ya no nos alcanza
y se detienen todos los caminos
y todo vuelve a ser sin importancia
y la piedra se rompe y sin conjuros
toda la pena sale derramada.
4.
La muerte sólo es la muerte
cuando es vergüenza y olvido.
5.
Anda diciendo el viento que te conoce
anda diciendo el fuego que te dio hogar
anda diciendo el agua que te dio vida
andan diciendo todos que volverás.
6.
Oculto entre los silencios
juega el fantasma de ayer
que nos recuerda que siempre
terminamos por volver.
7.
Sube la mar en la playa
queda la playa desierta
la gaviota vuela y canta
nadie sabe que está muerta.
8.
Camina si estás cansado
si quieres rendirte sigue
que el pájaro malherido
aletea canta y vive.
9.
Por dónde partirás mis esperanzas
si cantos de sirena no lo hicieron
si las puntas de lanza se quebraron
si tambores de guerra enmudecieron
si las inmundas garras de la muerte
en sólo el primer gesto
se rompieron.
10.
No puede existir la rosa
justo en medio del pantano
y no vuela mariposa
que sigue siendo gusano.
11.
Nadie tiene compasión
y nadie tiene piedad
porque se llama Maldad
la novia del corazón.
12.
Que no calle tu cantar
ni la pena ni la muerte
sólo aquel que canta fuerte
tiene derecho a cantar.
13.
No súplica
no ruego
no lamento
sí réplica
sí fuego
sí contento.
14.
He fracasado de arlequín y asceta
de sabio de ladrón de amable y malo
de encantador de amante y de poeta.
15.
Nadie puede juzgar lo que no siente
en el cuerpo en el alma en las mitades
en el hígado frágil en las piernas
en el cuello en los dientes y en la sangre.
16.
No sirve la rosa al viento
por más hermosa
y más buena
sólo sirven las raíces
que están firmes
en la arena.
17.
En todo caso es cuestión de fuerza
de seguir de insistir de dar batalla
de continuar a rastras si es preciso
de mantener la cara levantada.
En todo caso quedan los pulmones
el corazón el hígado la espalda
para cargar con todo lo que venga
para seguir armando la revancha.
18.
Corrió
corrió como nadie
aunque sangraba la herida
corrió
pero nunca supo
que la muerte le iba encima.
19.
Cesó la lluvia
y todos olvidaron
los bosques arrasados
destruidos
los pobres animales
sus aullidos
y sus muertes.
20.
Vencido sin atenuantes
ausentes piedras y lanza
sin fuerza -sin esperanza-
sin instantes.
21.
Tengo
la soledad
de las estrellas.
22.
Miedo
de convertirte
en un poema.
23.
Estoy
a sólo un no
de la tristeza.
24.
Nadie
le pide al tiempo
lealtad.
25.
Tengo la fe
inservible
de las piedras.
26.
Como una flor
vacía
no doy fruto.
27.
El futuro
se incendia
en nuestras manos.
28.
Tienes la audacia de un nido
hecho a los bordes
del mar.
29.
Ella
significa
marea y llanto.
30.
Tu cuerpo como la arena
tiene formas
de mujer.
31.
La audacia
no me sirve
en el desierto.
32.
Escribo
porque el verso
me persigue.
33.
Quién sabe
si quebraron los cristales
para que nunca extrañes
lo que fuimos.
34.
Qué vas a ser cuando comience el día
qué vas a hacer
cuando la noche sea.
35.
La eternidad
se alumbra
de momentos.
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Estaciones
Me reverdeces
las semillas del alma
mientras creces.
Sales y espumas
esparces en la arena
cuerpos y bruma.
Nada en la nada
ramas que al tiempo dejas
decapitadas.
Tú me conoces
en los vientos helados
llevas mis voces.
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Trazos y trozos
1.
Vuela mariposa
en medio de los pantanos
también hay rosas.
2.
Tiene la vida
trazos y trozos
de los suicidas.
3.
De tanta nada
camino sin camino
sombra gastada.
4.
Largas faenas
para acabar haciendo
torres de arena.
5.
Vuela gaviota
anda y dile a los dioses
de su derrota.
6.
En el desierto
hallarás el oasis
para los muertos.
7.
Tiemblan los dioses
cuando escuchan los cantos
de nuestras voces.
8.
Calla y observa
la calavera ríe
junto a la cuerva.
9.
Son las estrellas
las mentiras más bellas
de los dioses.
10.
Canta y sonríe
que los dioses no sepan
que te despides.
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v
La sabia urgencia de la lluvia
En mis sueños tus ojos y tu llama
alimentan mi propia alma con hebras
de nieve y manantiales de tu cuello.
MARCO MARTOS
Soledad de Fernando de Herrera
Sextina para una Dama
Cuando la línea oscura de mi sombra
transita por el rostro de la muerte
la rosa viste sal y el lirio sangre
la amapola se ausenta de la vida
los jazmines se abrasan y en la luna
se marchita mi canto sin tu mano.
Mi voz germina en sed si de la mano
conduces mis angustias por la sombra
descifras el mensaje de la luna
hablas del mar sin olvidar la muerte
y anuncias los motivos que la vida
tiene en las piedras para alzar mi sangre.
Tus labios prueban sin temor la sangre
que raya incierta el trazo de esta mano
urgente por saciar mi pan de vida.
Yo siempre fui un vasallo de la sombra
huésped inadvertido de la muerte
en noche clara sobre un mar sin luna.
Siempre escribí sin comprender la luna
corté las venas sin perder mi sangre
alcé los ojos sin abrir la muerte.
Tú guardas la metáfora en la mano
eres blanca Luciérnaga en la sombra
que ignora que su luz enciende vida.
¡Cómo poblar mis brazos con tu vida
y cómo siendo tierra ser de luna!
¡Cómo beber tu sol si estoy de sombra
de huesos calcinados y de sangre!
¡Cómo alzarme del suelo si esta mano
es turbia soledad silencio y muerte!
Quiero en tus dedos cosechar la muerte
y alimentar mis páramos de vida.
Busco en mis labios florecer tu mano
por ver la cara ciega de la luna.
Sueño en mis ojos con beber tu sangre
y rescatar tus pasos de mi sombra.
Junto a mi sombra deshacer la muerte
en sol de vida y en azul de luna
para colmar mi sangre y ser tu mano.
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Sextina a la manera de "El Divino" Fernando de Herrera (1534-1597)
Es imposible no extrañar tus ojos
o tu mirada que es incendio y llama
o tu silencio azul que es frío y nieve
o el robledal inmenso de tu alma.
Jamás el oro esquivo de tus hebras
pudo olvidar las líneas de tu cuello.
Diera mis labios por besar tu cuello
por sembrar mis distancias en tus ojos
por cosechar auroras en tus hebras
de cabellera de ilusión y llama.
Nunca el rosal sangrante de tu alma
pudo olvidar los pasos en la nieve.
Manantial en tus manos es la nieve
el viento dulce príncipe en tu cuello
y cada luz que llevas en el alma
es la hierba silvestre de tus ojos.
Jamás la fuente intacta de la llama
pudo olvidar el fuego de tus hebras.
El resplandor ardiente de las hebras
me libra de tu ausencia y de la nieve
me envuelve en tus cabellos como llama
que se enrosca en la sangre y en mi cuello.
Nunca la ciega marca de mis ojos
pudo olvidar lo eterno de tu alma.
Ni su ritmo perdió la paz del alma
ni la pura vergüenza de tus hebras
huyó de la embestida de mis ojos
o rindió su calor bajo la nieve.
Jamás la seda virgen de tu cuello
pudo olvidar las voces de esta llama.
Hay gritos y pasiones en la llama
que alumbran cirios rojos en el alma
azuzan buitres negros en el cuello
y amarillan serpientes en tus hebras.
Nunca la blanca esquina de tu nieve
pudo olvidar los faunos de mis ojos.
Si me tocan tus ojos soy la llama
soy el alma encendida de tus hebras
y la incendiada nieve de tu cuello.
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La sabia urgencia de la lluvia
Mi mano entre tus manos es la rosa
más infinita más amable y tierna
es un tallo sediento y luz tan suave
que se confunde clandestina y sabia.
Porque a mis ojos eres vida y lluvia
soy a tu vista de color más noble.
Mi urgencia en tus cabellos es más noble
mi ortiga en tu calor germina en rosa
florecen mis estancias en la lluvia
de tu caricia más sencilla y tierna.
Porque a mis dedos eres fuerte y sabia
soy a tu palma vulnerable y suave.
El rigor de las piedras es más suave
el vigor de las fieras es más noble
es luz la oscuridad y la flor sabia
si eres camino de horizonte y rosa.
Porque a mis furias eres voz más tierna
soy a tus vientos la canción de lluvia.
Es todo asombro al beso de la lluvia
en tus pastos el miedo es blando y suave
y no hay mirada más profunda y tierna
que tu sol -verde mar- inmenso y noble.
Porque a mis ruinas eres campo y rosa
soy a tus restos la emoción más sabia.
En tus silencios eres lumbre sabia
cielo de invierno en refrescante lluvia
jardín poblado en delicada rosa
siembra serena en prado verde y suave.
Porque en mi boca eres ausencia noble
soy en tus labios la razón más tierna.
No hay esperanza más ritual ni tierna
que tu palabra contenida y sabia
en tu pecho de azúcar blanco y noble
con que huellas mi piel de tierra y lluvia.
Porque a mis venas eres alma y suave
soy a tu sangre elevación y rosa.
Eres la rosa más amable y tierna
eres la sabia urgencia de la lluvia
la cabellera suave y el pan noble.
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Y florece la arena entre tus labios
¿Cuántos secretos guardará tu mano?
¿Cuánto habrán visto -sin mirar- tus ojos?
¿Cuántos labios probaron de tus labios
el sabor de las mieles y la rosa?
Yo soy la cara oculta de la Tierra
para los habitantes de la Luna.
¿En qué curiosidad? ¿Bajo qué Luna
entregaste la seda de tu mano?
¿En qué playa desierta de la Tierra
diste la luz primera de tus ojos?
Eres la primavera de la rosa
y florece la arena entre tus labios.
¿Cuándo entregaste el beso de tus labios?
¿Cuándo la piel del mar te volvió Luna
y Luciérnaga y voz y Sur y rosa?
¿Cuándo el temporal quebró tu mano?
Soy la ciega esperanza de tus ojos
de flor de arcilla y corazón de Tierra.
¿Cómo besar la orilla de la Tierra
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